Cine

Origen: Jugando a Lego con los sueños ¿o con la realidad?

Pocas cosas puede hacer uno a parte de quitarse el sombrero ante el señor Christopher Nolan. No demasiadas personas serían capaces de sacarle a la Warner Bros 160 millones de dólares para levantar un thriller tan complejo como Origen, huir de la estúpida moda del 3D para rodarlo en la bidimensionalidad de toda la vida y luego colocarlo en las multisalas rodeado de cintas veraniegas lobotomizadas como El Equipo A o Noche y día… y convertirlo en un blockbuster.

Noche y Día: ¿Realismo? ¿Para qué?

La primera secuencia ya lo anuncia a gritos: “Soy una película idiota y me enorgullezco de ello”. Y esa es la gran virtud de Noche y Día: nunca se toma en serio a si misma, por lo que el espectador no se siente en ningún momento insultado por el gran despliegue de estupideces y fantasmadas que ofrece la cinta de James Mangold, director que ya demostró su capacidad en El tren de las 3:10, En la cuerda floja o Identidad. Encabezada por dos clásicos del taquillazo de capa caída, Tom Cruise y Cameron Diaz, narra la historia muy simplona. Ella es una chica normal y él un superespía. Él hace cosas de superespias y, sin querer, ella se ve envuelta. Él se dedica a salvarla a ella y al mundo varias veces y final de la película.