Guardianes de la Galaxia: Gamberros al rescate

Guardianes_de_la_galaxia-595487268-largeHace seis años que Marvel comenzó con este ambicioso proyecto de utilizar sus licencias para construir un universo cinematográfico emulando el que durante más de seis décadas se ha ido construyendo a través de las viñetas. A pesar de no contar con los derechos cinematográficos de la que posiblemente sea su franquicia más popular, Spiderman, en manos de Sony, ni de X-men, propiedad de 20th Century Fox, el éxito económico es incontestable tras nueve películas, con más de seis mil millones de dólares acumulados en taquilla y con todo preparado para que en mayo se estrene la segunda parte de Los Vengadores, cogollo del proyecto en el que todos los superhéroes se juntan para reventar la caja de cuantos cines se les pongan por delante. En cuanto a la calidad, el nivel de las películas es ciertamente muy superior al que se podría suponer a un proyecto de estas características. Una serie de películas desenfadadas y honestas, sin más pretensión que entretener, si bien es cierto que con un punto de irregularidad: frente a la gran Iron Man que supuso el inicio del universo y la notable Los Vengadores, también tenemos algún pufo como Hulk y varias cintas que combinan buenos momentos con otros más anodinos, como ambas entregas de Thor, Capitán América o Iron-Man 3. Con James Gunn (Super) al frente, esta décima entrega es, posiblemente, la más diferente hasta ahora. Guardianes de la Galáxia es también, sin duda y con diferencia, la mejor cinta de Marvel hasta la fecha y el blockbuster más descarado, sardónico y ácido que se ha estrenado en los últimos años.

De entrada, no estamos ante una película de superhéroes como Marvel nos tiene acostumbrados, sino que es una ópera espacial al más puro estilo La Guerra de las galaxias. El estudio ya había tonteado con el género en Thor: El mundo oscuro pero es la primera vez que abandona por completo su género y se lanza a la piscina interestelar. Además, y lo más importante, adopta un tono humorístico mucho más gamberro, afilado y paródico que sus predecesoras.

De todos los elementos destacables del film, y tiene muchos, habría que empezar por su elenco protagonista que suma hasta cinco fantásticos personajes. Capitaneados por Chris Pratt (Parks and Recreation), que se mueve en la película con la felicidad de un cerdo en una charca, forman un grupo perfectamente equilibrado, sin robarse protagonismo unos a otros, todos tienen su función en la película y sus momentos para brillar. Seguramente los dos personajes generados por ordenador sean los que más llamen la atención del público: Rocket -un mapache modificado genéticamente hasta convertirlo en un cínico matón de cincuenta centímetros al que da voz Bradley Cooper (El lado bueno de las cosas)- y Groot – un árbol andante con más capacidad para zurrar a gente que para pensar y cuyo vocabulario se reduce a “me llamo Groot” al que interpreta Vin Diesel (A todo gas)- son dos personajes que lo tienen todo para convertirse en mitos. El peculiar equipo lo completan Zoe Saldana (Avatar) da vida a Gamora, una asesina que pasa por ser la hija a la fuga del mayor tirano de la galáxia y el luchador Dave Bautista es Drax, un maniaco obsesionado con vengar a su familia y con serias dificultades para entender las metáforas.

El grupo de antihéroes se mueven por la galaxia a través de un guión irreverente y bien hilado por James Gunn y Nicole Perlman, repleto de muy buenos gags y que no decae en ninguno de sus ciento veinte minutos de duración. Cuanta, además, con la presencia de unos secundarios notables como Glenn Close (Las amistades peligrosas) y Benicio del Toro (Sospechosos habituales). Todo esto acompañado por una banda sonora que podría haber sido fruto de la mente de Tarantino: David Bowie, Jackson 5, Norman Greenbaum, Redbone, Blue Suede… si hay que salvar la galaxia, mejor a ritmo de los 70.

El cine fue inventado como una atracción de feria, y Guardianes de la galaxia es un espléndido homenaje a ese origen, como en su día lo fueron Indiana Jones y el Arca Perdida o Regreso al futuro. Entretenimiento puro y duro, honesto, que te roba dos horas de tu vida sin que te des cuenta, visualmente espléndido, divertido y con capacidad de sorprender, puro ingenio, de esas películas que uno se da cuenta que se han divertido tanto al hacerlas como nosotros al verlas. James Gunn dirige la que seguramente sea la mejor ópera espacial que ha llegado a los cines desde La guerra de las galaxias. Ante eso uno sólo puede quitarse el sombrero.



Categorías:Críticas

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