Mob City: La suciedad y la ciudad

Mob_City_Serie_de_TV-275807555-largeHace tres años el primer episodio de The Walking Dead fue uno de los pilotos más prometedores de los últimos tiempos. La serie y su estreno estaban a cargo de Frank Darabont (Cadena perpetua, La milla verde), pero la ilusión creada duró poco -al menos en lo que a calidad se refiere, porque la serie sigue reventando audímetros- y la enorme calidad que se mostraba en el piloto se vino abajo hasta un final de temporada bastante insulso. Tras unos meses tumultuosos en os que prácticamente todos los guionistas de la serie fueron despedidos, el propio Darabont salió del equipo por razones no suficientemente bien explicadas. Se llegó a decir que se le había despedido porque, acostumbrado al cine, no había sabido adaptarse al ritmo de trabajo televisivo, sin embargo el hecho de que su sucesor al frente de The Walking Dead, Glen Mazzara, también saltase, esta vez por diferencias con Robert Kirkman (autor de los cómics y productor ejecutivo de la serie), apuntan claramente a otro tipo de razones. Dejando los zombies atrás, Darabont vuelve a la televisión de la mano de TNT con Mob City, homenaje y herencia del cine de gángsters de los años 30.

Ambientada en Los Ángeles en los años 40, la serie se centra en la lucha de la policía contra la mafia dirigida por Mickey Cohen y Bugsy Siegel, personajes reales que ya forman parte de la mitología cinematográfica americana. Jon Bernthal, a quien Darabont rescata tras su paso por The Walking Dead, da vida a un policía de esos típicos del cine negro, que juegan según sus propias reglas más que por las que marca el manual de comportamiento policial, ya sea el del poli honesto o el del poli corrupto. Un personaje moralmente grisáceo y atormentado, con bastante potencial si la serie juega bien sus cartas. El actor ya hizo un buen papel como Shane en The Walking Dead, pero su trabajo se vio arrastrado al fondo del pozo por el total y absoluto desastre que fue la segunda temporada. Junto a él vemos otras caras conocidas como Milo Ventimiglia -mucho más convincente aquí que como el pánfilo Peter Petrelli de Heroes-  y el gran Robert Knepper -el mítico T-Bag de Prison Break– que demuestra que hay pocos actores mejores que él a la hora de interpretar a sociópatas.

Quizá no estemos ante una obra maestra, pero la serie juega bien y con inteligencia con los tópicos del cine negro como protagonista atormentado, la femme fatale y el lado oscuro y sucio de la ciudad, pero consiguiendo que no parezca algo ya trillado. Además todo queda envuelta por una apabullante puesta en escena, una recreación de Los Ángeles de los 40 a la altura de las más logradas apuestas de Hollywood como L.A. Confidential  o la más reciente Gangster Squad. Mob City entra por los ojos para luego atraparte con su historia.

Si nos limitamos a analizar el piloto, es posible que Mob City no esté a la altura del de The Walking Dead, pero no se queda muy lejos y pone las fichas sobre el tablero para una serie con mucho potencial. Ahora le toca a Darabont demostrar que su capacidad para hacer televisión no se limita sólo a buenos pilotos sino que también sabe hacer que una serie mantenga el nivel. Demostrar, en definitiva, que en la AMC se equivocaron al despedirle.



Categorías:Series de televisión

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