Dexter no merecía esto

o-dexter-season-8-facebookUna de las cosas que caracterizan a la televisión actual es la ambigüedad moral en la que se mueven sus protagonistas. Los héroes ya no son esos seres casi intachables y los villanos no son máquinas de hacer el mal porque les apetece, hoy navegan en una amplia gama de grises que arrancó con Los Soprano y que llegó a su extremo con Dexter. Ahora que hemos visto en la pequeña pantalla la salvaje transformación de Walter White en Breaking Bad o las andanzas del doctor Hannibal Lecter, la vida de Dexter Morgan puede parecer casi naif, pero en 2006, cuando arrancó la serie, una serie protagonizada por un asesino en serie era una de las apuestas más radicales que se podía hacer en televisión.

Las últimas temporadas no han sido buenas, hablando desde el cariño a la serie. Tras el final de la cuarta temporada, la de Trinity, entró en una fuerte decadencia con algún pico de calidad al inicio de la sexta y una más o menos aceptable séptima temporada con algún muy buen momento. Pero el momento más bajo de Dexter ha llegado en el que debía haber sido su momento más climático, en su final. Esta última tanda ha sido una ristra de episodios que avanzaba al trote cochinero sin una dirección clara, descafeinada, sin emoción y con un villano absolutamente desprovisto de carisma (Un tuitero que no recuerdo lo calificó como “un Ryan Gosling de Hacendado”, la mejor descripción posible). Incluso la primera mitad del último episodio ha sido merecedora de una siesta, hasta que un giro a mitad de episodio le ha imprimido un mínimo de emoción y ritmo. En su tramo final, Dexter ha sucumbido ese sentimentalismo de medio pelo que despreciaba en sus inicios y sobre el que ironizaba violentamente. Además esta debacle final ha tenido la mala suerte de coincidir en antena con la traca final de Breaking Bad, y hay ciertas comparaciones que de puro odiosas son hasta divertidas.

Esta serie no merecía un final que dejase a la audiencia con este amargo sabor de boca. Hay que recordar su hipnótico inicio, la espléndida segunda temporada –seguramente la mejor-, y el grandísimo villano que fue Trinity. Ha sido una de las grandes de esta época gloriosa que vive la ficción televisiva y contribuyó a afianzar esa aproximación grisácea a la moralidad de los personajes que había iniciado la HBO con Los Soprano y con Oz, para luego crear una escuela propia: Bates Motel o Hannibal son herederas directas del éxito de Dexter. Y además deja para el recuerdo uno de los mejores openings de los últimos años. Una serie magnífica que debe servir de aviso para navegantes: por muy bueno que sea tu producto no lo alargues demasiado o acabarás en el fango de la mediocridad. Y pese a todo, que a nadie se le olvide los fantásticos  momentos vividos de la mano del cuchillo de Dexter Morgan.



Categorías:Series de televisión

Etiquetas:,

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: