Brigada de élite: Cuando Eliot Ness encontró a Harry el Sucio

Gangster_Squad_Brigada_de_elite-622112907-largeBienvenidos a Zombieland seguramente fue una de las películas más sorprendentes y frescas de 2009, dando a conocer a Jesse Eisenberg (La red social) y Emma Stone (The Amazing Spider-man) -hoy dos estrellas- y resucitando a un Woody Harrelson (Asesinos natos) cuya carrera estaba en un pozo bien majo. Con una opera prima tan prometedora se hacía especialmente interesante saber qué sería capaz de hacer Ruben Fleischer con un reparto de primerísimo nivel. Por desgracia, en el cine las matemáticas tienden a no ser exactas y Brigada de élite se queda a medio camino.

La cinta está alegremente inspirada en hechos reales y sigue a un grupo de policías que, trabajando al margen de la ley, se dedica a torpedear las operaciones del gángster Mickey Cohen (personaje real) que domina a base fuego y plomo la ciudad de Los Ángeles a finales de los años 40. A Fleischer le cuesta un rato encontrar el ritmo de la película y durante la primera media hora avanza a trompicones, dando la sensación de que se está mostrando una ensalada de balas y sangre -muchas balas y mucha sangre, de hecho- sin excesivo sentido. A partir de la formación del grupo la película cobra una dirección concreta y con ello ritmo, pero quedándose muy lejos de la calidad que uno podía esperar.

El director no logra sacar todo el partido que podría ni del protagonista Josh Brolin (No es país para viejos) ni de Ryan Gosling (Drive), uno de los chicos de moda de Hollywood, que en algún momento parecen ir con el piloto automático, y con eso les basta para hacer un papel correcto. Emma Stone por su parte se dedica a lucir palmito mientras acribilla la pantalla con miradas y medias sonrisas juguetonas, algo que se le da de lujo. De todo el reparto, el que más luce sin duda es Sean Penn (21 gramos) como el criminal Mickey Cohen. Sin embargo su personaje se pierde por que da la sensación de que busca más recrear a Tony Montana que a crear un personaje nuevo, un problema que parece venir más del guión de Will Beal (uno de los guionistas de la serie Castle). En todo momento el personaje recuerda excesivamente al protagonista de El precio del poder. Similar sadismo, histrionismo, su ira incontrolable y una exagerada ansiedad por acumular más y más poder. Incluso, en pleno clímax de la cinta, el personaje de Sean Penn lanza una frase que parece un eco del mitiquísimo ‘say hello to my little friend’ del gángster encarnado por Al Pacino.

Brigada de élite se queda en poco más que una mezcla entre Los intocables de Eliot Ness y Harry el sucio, entretenimiento puro y duro que cumple pero que pronto será olvidado, con una secuencias de acción bien rodadas pero poco sorprendentes y flirtea peligrosamente con la idea de que para combatir el crimen está bien saltarse la ley. No se trata de una mala cinta, pero deja con esa agridulce sensación de que todo el conjunto podía haber dado bastante más de si.



Categorías:Críticas

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