Salt: ¿Qué coño quiere Angelina?

Las películas que más rabia me dan son aquellas que mientras las estoy viendo pienso “¡idiota! ¡si tenías una buena idea! ¿porqué te la has cargado?”, y eso es precisamente lo que ocurre con Salt. El director Phillip Noyce (El americano impasible, Juego de patriotas) y el guionista Kurt Wimmer (Un ciudadano ejemplar, Equilibrium) se las arreglan para dar una interesantísima vuelta de tuerca a la típica trama del espía al que tienden una trampa para que todos crean que es un traidor, pero cometen dos errores de bulto que acaban por cargarse el film.

El primero, y más grave, es que el que el espectador en ningún momento acaba de entender qué pretende el personaje protagonista, Evelyn Salt (Angelina Jolie), y durante buena parte de la película directamente no tiene ni idea. Esto impide que se empatice con el personaje que empuja la historia y por lo tanto es imposible que sienta la más mínima emoción con la película. No es necesario que el espectador comparta o apruebe las motivaciones del personaje, pero sí que las entienda, pero Noyce y Wimmer se esfuerzan tanto en crear un aura de misterio en torno a Salt que dinamitan toda posibilidad de conexión emocional con el personaje de Angelina Jolie, motor de la cinta.

Si el espectador no puede conectar con un personaje, la película tiene muchos números para estar perdida, pero tal vez se podría salvar con una trama inteligente e interesante. Tampoco aquí salen vivos Noyce y Wimmer. Tras un prometedor giro en la primera mitad de la cinta la cosa se vuelve profundamente tonta y decepcionante, la gran conspiración que se apunta al inicio del fin acaba por ser un plan de primer curso de supervillano mil veces visto y desarrollado de un modo terriblemente infantil. Ante esto poco importa la brillantez con la que están resueltas las secuencias de acción o el fantástico ritmo que tiene la película porque sólo consigue entretener y lo justo.

Con Jack Bauer recientemente jubilado, con el proyecto de nuevas entregas de Jason Bourne muerto, con la vigésima entrega de James Bond en el aire debido a los problemas económicos de la Metro Goldwyn Mayer y con Ethan Hunt, Mission: Imposible, al borde del abismo tras los últimos batacazos de Tom Cruise (que por cierto era la primera opción para protagonizar Salt) en taquilla, Salt podía haberse erigido como la saga de superespias de los próximos años con una gran actriz como Angelina Jolie como bandera, pero para ello deberían publicar una guía para poder entender a su protagonista.



Categorías:Críticas

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